6 ingredientes que no deberían estar presentes en la alimentación infantil

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Al acudir a un supermercado vemos que son muchos los ingredientes que captan la atención de los más pequeños de la casa pese a que no deberían estar presentes en la alimentación infantil.

Y es que existen infinidad de productos que, además de favorecer el sobrepeso y la obesidad, incluyen sustancias que pueden resultar perjudiciales para la salud de los niños.

En Wikiduca nos gusta ayudar a padres y maestros a conocer multitud de trucos y consejos que les den la oportunidad de criar niños sanos y con buenos hábitos alimentarios.

Por eso a través de nuestro blog podréis saber qué alimentos son buenos para el cerebro o cuáles son los productos que no tendrían que forma parte de la alimentación infantil, este último un punto que abordaremos en esta ocasión.

¿Cómo? Enumerando un total de seis ingredientes que tanto los pequeñines como las personas adultas deberían consumir tan solo en contadas ocasiones debido a que pueden ser dañinos para el organismo.

6 productos que no tendrían que estar presentes en la alimentación infantil

Aunque no suele haber ningún problema en deleitar a los chiquitines con un capricho de vez en cuando, es muy importante que los ingredientes que enumeramos a continuación no formen parte de su dieta de manera habitual.

Patatas fritas

El consumo frecuente de patatas fritas puede incrementar los niveles de colesterol malo en el cuerpo y provocar la aparición de hipertensión, entre otras dolencias.

Además, consumir de dos a tres raciones de patas fritas de forma semanal puede llegar a duplicar el riesgo de sufrir una muerte prematura, según reveló una investigación realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Brescia y la sociedad CEINGE Biotecnologie Avanzate.

De ahí la importancia de dejar a un lado las frituras y apostar por la patata hervida o cocinada al horno, que aporta un sinfín de beneficios al organismo y no pone en riesgo la salud.

Si sustituís la patata frita por la hervida vuestros hijos tendrán la oportunidad de llenar su cuerpo de potasio, vitaminas B y C, hierro, magnesio, ácido fólico y grandes dosis de energía y vitalidad.

Cereales azucarados

Pese a que es frecuente encontrar cereales azucarados en el desayuno de niños y niñas, se trata de un producto que no debería tener cabida en la alimentación infantil.

Esto es debido a que nos encontramos ante un alimento que contiene muchísimas calorías y que, por ello, incrementa las probabilidad de padecer sobrepeso u obesidad.

Además, sus elevadas cantidades de azúcar pueden traer consigo la aparición de diabetes tipo 2, así como de caries y otros problemas bucales.

Si habéis decidido prescindir de los cereales azucarados no os perdáis el post donde os explicamos cómo preparar el desayuno perfecto para los niños.

Bebidas con gas

Los zumos naturales recién exprimidos, el agua mineral y las infusiones son ideales para paliar la sed y cuidar la salud al mismo tiempo.

Sin embargo, las bebidas con gas contienen azúcares y otro tipo de edulcorantes que incrementan las probabilidades de padecer obesidad.

No hay que olvidar que el consumo frecuente de bebidas con gas también puede causar daños en el esmalte dental, así como elevar los niveles de colesterol malo en la sangre, provocar la aparición de diabetes tipo 2 e impedir que los huesos puedan absorber el calcio del modo correcto.

Pero lo más curioso es que las bebidas gaseosas contienen glucosa, una sustancia que favorece la deshidratación del organismo y, además, hace que los refrescos no palien la sed.

¿La mejor solución? Consumir agua mineral todos los días y dejar las bebidas con gas para ocasiones especiales y muy puntuales.

Chucherías

Al igual que los refrescos y las bebidas gaseosas, las chucherías se caracterizan por contener grandísimas cantidades de azúcar que ponen en riesgo la salud dental y provocan que los niños tengan caries desde una temprana edad.

A pesar de que una bolsa de caramelos puede parecer inofensiva, no hay que olvidar que 100 gramos contienen alrededor de 350 calorías, por lo que su consumo eleva la probabilidad de tener sobrepeso, el cual puede derivar en la aparición de afecciones cardiovasculares, diabetes y otras enfermedades.

También es importante tener en cuenta que las golosinas son ricas en colorantes y aditivos que pueden traer consigo la aparición de alergias.

¿Una buena idea? Sorprender a los chiquillos con pequeñas raciones de moras, frambuesas y otras frutas de aspecto similar a las golosinas que, además de estar deliciosas, aporten montones de beneficios al organismo.

Zumos envasados

Son muchos los padres que añaden zumos envasados a su lista de la compra al pensar que se encuentran plagados de beneficios por incluir frutas en su composición.

De hecho, el 70 % de las familias españolas incluyen este tipo de jugos en la merienda de sus pequeñines, según ha revelado un estudio publicado por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

Sin embargo, las grandes cantidades de azúcar presentes en los zumos envasados incrementan el riesgo de sufrir obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, caries y colesterol alto.

Lo mejor es acostumbrar a los niños a comer frutas frescas desde que son pequeños y, en caso de no poder conseguirlo ,administrárselas a través de zumos 100 % naturales y recién exprimidos.

Chicles

Mascar un chicle es una acción habitual entre la inmensa mayoría de la población a la que cada vez se suman más niños pequeños pese a que no es recomendable que este producto esté presente en su vida antes de los cuatro años de edad.

No obstante, si tenéis hijos más mayores tampoco será aconsejable que consuman chicle todos los días, ya que masticarlo de forma habitual puede producir lesiones en el área de la mandíbula.

También es importante destacar que los chicles con azúcar traen consigo la aparición de caries dentales, aunque aquellos que sustituyen el azúcar por otro tipo de edulcorantes provocan aumento de peso, diabetes y colesterol elevado.

Además, masticar chicle hace que el estómago segregue diversos jugos y que el organismo crea que ha comido, por lo que la goma de mascar también puede reducir las ganas de comer de los pequeñines.

No olvidéis que una alimentación infantil sana y nutritiva debe estar exenta de zumos envasados, chucherías, patatas fritas, bebidas con gas, cereales azucarados y chicles.

Si queréis que vuestros hijos crezcan sanos y fuertes también os gustará saber cuáles son las 5 vitaminas que no pueden faltar en la alimentación infantil.

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